Muchas personas empiezan a notar pequeñas manchas oscuras en zonas como las mejillas, la frente o el labio superior que creen que desaparecerán. Sin embargo, cuando estas manchas se mantienen, se oscurecen o reaparecen tras el verano, probablemente sean melasma.
Hablamos de una alteración de la pigmentación muy frecuente, especialmente en mujeres, aunque también puede aparecer en hombres. No supone un problema de salud grave, pero puede afectar a la autoestima y requiere un abordaje profesional.
¿Qué es exactamente el melasma?
El melasma es una hiperpigmentación cutánea que provoca la aparición de manchas marrones o grisáceas en zonas expuestas al sol, principalmente:
- Mejillas
- Frente
- Labio superior
- Nariz
- Mentón
Suelen aparecer de forma simétrica y, en muchos casos, tienen relación con las hormonas, la exposición solar o la predisposición genética.
Sin embargo, no todas las manchas faciales son melasma, por eso es importante realizar una valoración dermatológica antes de iniciar cualquier tratamiento.
¿Por qué no es recomendable probar cremas sin diagnóstico?
Este es un error muy frecuente: utilizar productos despigmentantes sin saber exactamente qué tipo de mancha es.
Hay sustancias en esos productos que pueden irritar la piel, empeorar la pigmentación o provocar un efecto rebote si no se utilizan correctamente. Además, que un tratamiento funcione en un tipo de mancha no significa que vaya a ser efectivo para el melasma.
El sol: uno de los principales desencadenantes
La radiación solar es uno de los factores que más influye en la aparición de estas manchas. Incluso pequeñas exposiciones diarias pueden estimular la producción de melanina y hacer que las manchas reaparezcan o se oscurezcan, especialmente durante primavera y verano.
Por eso, utilizar protección solar es una parte fundamental del tratamiento, incluso en días nublados o cuando no se pasa demasiado tiempo al aire libre.
La importancia de actuar pronto y personalizar el tratamiento
El melasma es más fácil de controlar cuando se detecta en sus fases iniciales. Esperar demasiado o recurrir a soluciones no supervisadas puede hacer que se vuelva más resistente y difícil de tratar.
En nuestra clínica de especialidades en Avilés, el Dr. Luis Barcala realiza una valoración personalizada de cada caso para identificar correctamente el tipo de pigmentación y diseñar un tratamiento adaptado. Lo normal es que este tratamiento combine:
- Rutinas médicas despigmentantes formuladas con activos específicos para no dañar la piel.
- Protección solar de amplio espectro adaptada al tipo de piel.
- Control de la inflamación cutánea, porque muchas pieles con estas manchas son sensibles y cualquier irritación puede intensificarlas.
- Procedimientos dermatológicos cuidadosamente seleccionados, como peelings médicos, siempre mediante valoración y control médico.
Si has notado manchas oscuras que no desaparecen y tienes dudas sobre si se trata de melasma, estaremos encantados de ayudarte a encontrar el tratamiento más adecuado para tu piel.

