Las altas temperaturas favorecen el crecimiento de algunos microorganismos en los alimentos, aumentando el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria.
En verano conviene extremar algunas precauciones, especialmente con alimentos que se conservan en frío, se preparan con huevo, carne, pescados o mariscos y las comidas que se consumen fuera de casa.
¿Por qué el riesgo de intoxicación alimentaria aumenta con el calor?
Porque las bacterias pueden multiplicarse más rápido cuando los alimentos permanecen demasiado tiempo a temperaturas inadecuadas. Una comida que se deja varias horas fuera de la nevera puede convertirse en un entorno favorable para estos microorganismos, incluso aunque su aspecto, color o sabor sigan igual.
Por eso, durante los meses de calor es especialmente importante controlar:
- La temperatura de conservación: los alimentos que necesitan refrigeración no pueden permanecer fuera de la nevera durante mucho tiempo.
- La cadena de frío: durante el transporte desde el supermercado hasta casa también hay que evitar que los productos refrigerados permanezcan demasiado tiempo a temperatura ambiente.
- La cocción: carnes, pescados, huevos y otros alimentos deben cocinarse suficientemente cuando haya riesgo microbiológico.
- La higiene: hay que lavarse las manos y limpiar correctamente utensilios y superficies, especialmente tras manipular alimentos crudos.
¿Cuáles son los primeros síntomas?
Las manifestaciones más habituales de una intoxicación alimentaria son:
- Náuseas y vómitos
- Diarrea
- Dolor o calambres abdominales
- Fiebre
- Malestar general
En algunos casos también pueden aparecer manifestaciones en la piel como picor, enrojecimiento o ronchas. En estos casos es fundamental pedir cita con tu dermatólogo en Avilés, pues estos síntomas pueden indicar una simple reacción alérgica.
¿Qué hay que hacer cuando aparezcan esos primeros síntomas?
Lo más importante es controlar los síntomas y prevenir la deshidratación. Para ello:
- Bebe líquidos poco a poco y con frecuencia para reponer el agua y las sales minerales que estás perdiendo.
- No fuerces la comida. Cuando las náuseas disminuyan, vuelve progresivamente a una alimentación normal, empezando por comidas ligeras que toleres bien.
- Descansa y controla la evolución para observar si los síntomas empeoran o aparecen nuevas señales.
- No tomes medicamentos por tu cuenta, muchos antidiarreicos o antibióticos no están indicados en todas las intoxicaciones y pueden ser contraproducentes.
¿Cuándo hay que acudir a consulta?
Si la diarrea o los vómitos son intensos o no mejoran, aparece sangre en las heces, fiebre alta o tienes mucha sed, sequedad de boca, mareos o una disminución importante de la orina, busca atención médica.
En niños pequeños, personas mayores y pacientes con enfermedades, consulta siempre, pues la pérdida de líquidos puede provocar complicaciones con más rapidez en estos casos.
Si los síntomas no mejoran, o tienes dudas de a qué se deben, no esperes a que empeores. En Clínicas Por Tu Salud podemos valorar tu estado y proporcionar el tratamiento que necesitas.
Consulta con nuestro equipo ante una intoxicación alimentaria y recibe atención médica adaptada a tus síntomas.
