La mayoría de lunares son inofensivos, pero algunos pueden transformarse en lesiones malignas. Si tienes lunares sospechosos en tu cuerpo, hoy te explicamos cómo identificarlos.
De igual forma te recomendamos que, ante la aparición de nuevos lunares o el cambio de forma de los que tienes, acudas a consulta con nuestro dermatólogo en Avilés. La prevención y la detección temprana son clave en estos casos.
¿Cuáles son los lunares sospechosos?
Los lunares son proliferaciones benignas de melanocitos en la piel. Lo normal es que los nevus melanocíticos sean totalmente inofensivos, pero en algunos casos pueden transformarse en melanomas.
Su aparición puede deberse a factores genéticos, hormonales y ambientales y encontramos 3 tipos:
- Congénitos: están ya presentes en el nacimiento y su tamaño va desde los 1,5 cm hasta los 20 cm. Estos últimos tienen mayor riesgo de transformarse en malignos.
- Adquiridos: se desarrollan con el tiempo, normalmente en la infancia y la adolescencia.
- Atípicos o displásicos: son irregulares y los que mayor riesgo de convertirse en malignos presentan.
Para detectar lunares sospechosos seguiremos la regla ABCDE
- A-Asimetría: los lunares benignos suelen ser simétricos. Si una mitad es diferente a la otra, puede ser sospechoso.
- B-Bordes irregulares: es habitual que los lunares malignos tengan bordes difusos, poco definidos.
- C-Color heterogéneo: un lunar que presente variaciones de color es necesario examinarlo.
- D-Diámetro: si es superior a 6 mm, debemos acudir a consulta. No todos los melanomas superan ese tamaño, pero es un indicador habitual.
- E-Evolución: cualquier cambio en la forma, el tamaño, el color o los síntomas (picor o sangrado) debe evaluarlo un dermatólogo.
Factores de riesgo
- Piel clara y fototipos I y II según la clasificación de Fitzpatrick
- Inmunosupresión por enfermedad o tratamiento
- Antecedentes familiares
- Exposición a radiación UV, especialmente si hubo quemaduras solares en la infancia
- Presencia de nevus displásicos o de más de 50 nevus en el cuerpo
¡Nunca olvides el protector solar para prevenir el melanoma!
El mecanismo por el cual un lunar benigno puede transformarse en maligno es el siguiente: la radiación UV induce daño en el ADN celular y promueve la aparición de mutaciones oncogénicas en los melanocitos.
Esto significa que la fotoprotección es fundamental, especialmente en personas con muchos lunares o antecedentes de cáncer de piel. Pero para protegerse correctamente hay que saber usar el protector solar:
- Aplica fotoprotector de amplio espectro con FPS 50+.
- Reaplícalo cada 2 horas y tras nadar o sudar.
- Si tu piel es sensible, opta por filtros físicos como el óxido de zinc o el dióxido de titanio.
También es importante evitar la exposición solar en horas de alta radiación (entre las 10 y las 16 h). Si lo necesitas puedes utilizar barreras físicas como la ropa con protección UV, los sombreros de ala ancha o las gafas de sol con filtro. También te puedes suplementar con antioxidantes como la nicotinamida (B3). Por último, ¿sabías que la OMS clasifica la radiación UV artificial como carcinógeno tipo 1? Por esta razón debes evitar el uso de cabinas de bronceado.
Siguiendo estas recomendaciones y acudiendo a consulta para revisar tus lunares sospechosos estarás previniendo el melanoma y otras enfermedades cutáneas. Pide cita con nosotros para una evaluación especializada.

